Las huellas dactilares son datos biométricos sensibles. Su tratamiento exige una evaluación de impacto previa para analizar la necesidad, riesgos y alternativas menos invasivas antes de instalar lectores biométricos.
Antes de comprar el equipo, falta una pregunta: ¿realmente necesitamos sus huellas?
Las huellas dactilares son datos biométricos y, por tanto, datos sensibles. Su tratamiento exige garantías especiales: una filtración puede comprometer características de identificación que no se cambian como una contraseña.
Aquí cobra importancia la evaluación de impacto en protección de datos: un análisis previo para identificar cómo funcionará el sistema, qué riesgos genera para las personas y qué medidas permitirán reducirlos.
En un proyecto de instalar un lector de huella digital, debería explicar por qué una tarjeta, un código u otro mecanismo menos invasivo no resulta suficiente. También debe revisar dónde se almacenará la información biométrica, quién podrá acceder, qué hará el proveedor y cuándo se eliminarán los datos.
No es un documento para justificar una compra ya decidida. Su resultado puede indicar que deben ajustarse los controles o, incluso, elegir otra tecnología. La SIC ha insistido en evaluar los riesgos antes de implementar sistemas biométricos y ofrecer alternativas no invasivas cuando corresponda.
Antes de instalar un lector biométrico, la empresa debe analizar si realmente necesita recolectar huellas y cómo protegerá esa información. Una evaluación de impacto permite documentar ese análisis: comparar alternativas menos invasivas, identificar riesgos para los trabajadores y definir controles antes de poner el sistema en funcionamiento. La autorización, por sí sola, no reemplaza esta revisión.
En Karina Molano Consultoría Legal acompañamos a su empresa desde la evaluación del sistema hasta la revisión del proveedor y sus controles, antes de empezar a recolectar huellas.
Michell Monsalve Perfetti
Abogada Consultora
Karina Molano Consultoría Legal
